sábado 10 de octubre de 2009

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domingo 20 de septiembre de 2009

Naš dom - Cleaning up

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jueves 17 de septiembre de 2009

Nuestro piso en Zagreb - La terraza

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lunes 3 de agosto de 2009

Parte de ti

Guardas en tu interior tanto sentimiento que por tus venas discurren, sin detenerse, incontables emociones impresas en tantos recuerdos de momentos que marcaron tu existencia. Sin que puedas evitarlo, cada una va a parar finalmente a tu corazón y entonces afloran al exterior aunque no quieras. Te sientes vulnerable por las sensaciones que en ti evocan, ignorando tus esfuerzos por darles la espalda y continuar adelante.

No te das cuenta de que en realidad todas esas emociones forman parte de ti, y tus miedos sólo son fruto de tu incapacidad para aceptarlas como tal. Es la forma en que tratamos de protegernos de aquello que nos afecta la que nos aleja de enfrentarlo y poder así, al menos en parte, superarlo.
No quiero decir que todo pueda olvidarse con el tiempo, pero nos basta con poder cambiarlo de lugar en la memoria. Pasar página y entender que nadie más que nosotros escribimos el siguiente capítulo de la historia de nuestra vida.

Lo malo y lo bueno de una vida que te ha hecho tal como eres ahora, que te ha dado y te ha quitado tanto. Una vida que se nos va en cada aliento, en la que con el paso de los años advertimos como cada instante se escurre como el agua entre los dedos. Mirar hacia atrás es necesario a veces, para entendernos a nosotros mismos y repasar nuestros logros y fracasos. Para hacer uso de la experiencia que ganamos a través de ellos y no caer en los mismos errores. Sabiendo que los reproches y el arrepentimiento sólo contribuyen a sentirnos desgraciados en lugar de agradecidos por el tiempo que aún tenemos para de nuevo tomar el rumbo y darle sentido a nuestra vida.
Mirar hacia atrás sin perder nunca la vista a lo que tienes delante, sin menospreciar lo que aún puedes hacer si encuentras la voluntad y dejas a un lado aquello que te lleva a pensar que no podrás, que no eres capaz.

Aparta tus dudas, sabes que la aflicción no repondrá lo que ya has perdido. Pregúntate una vez más qué es lo que quieres, qué te haría sentir bien y ve a por ello sin miedo a lo que pueda esperarte tras esa puerta. Ahora, más que nunca, arriésgate a ser al menos un poco más feliz. Los problemas que eso conlleve los enfrentarás con más fuerza si tienes razones para hacerlo, si sabes que vale la pena por lo que te aporta.

Por favor no olvides que nadie puede vivir tu vida por ti, y en realidad a pesar de los consejos nadie mejor que tú sabes lo que necesitas, lo que te llena y lo que sientes.
Yo espero que las emociones que sigue bombeando ese gran corazón te acerquen cada vez más a la orilla de esa playa, a otro atardecer reflejado en tus ojos, que para ti traiga los mejores y más felices recuerdos, al rincón de este mundo en el que por fin puedas sentirte bien contigo misma, bien en tu interior.

Y espero que recuerdes que al mirar a un lado, me verás también allí. Orgulloso de ti.

domingo 19 de julio de 2009

Infiel

Una noche por primera vez solté tu mano y durante ese instante me olvidé de ti y de mi. Alejé tu recuerdo y me aferré al abrazo de otro cuerpo y el tacto de otra piel.
Cuando dejé de resistirme, sucedió. Después no supe detenerlo. No pude.
No quise.

Por un momento intenté no pensar en nada, tan solo me dejé llevar. Huí del resentimiento y de cualquier pensamiento racional. El deseo que nos embriagaba los mantuvo lejos de mi. Volví la espalda a todo sin permitirme mirar atrás.
Encontré alivio en sus caricias y sus labios sellaron el engaño con los míos.

Después de aquella vez todo fue más fácil. Entre miradas cómplices fueron pasando los días, nos consolamos y juntos curamos nuestras heridas. Se que no vivirá por mí, nunca nos pertenecimos. Me olvidará, y puede que un día también yo lo haga.
Pero parte de mi quedó atrás esa noche, cuando sus besos suplieron tu ausencia y con su presencia apartó la soledad en la que transcurrió mi vida estando contigo, pero sin ti.

En vano, he intentado justificar lo que pasó y sólo soy capaz de inventar excusas.
A veces la culpabilidad pudo conmigo y me odié por haber traicionado lo que antes tuvo sentido y valió la pena para mi. Y de nuevo me abandoné en sus brazos esperando evitar ese sentimiento, al menos por un tiempo.

De vuelta a mi soledad, volvía a torturarme el eco de las promesas que nos hicimos, dudando de lo que sentía por ti y lo que había entre los dos. Sin entender qué me empujó a hacerlo, cómo pude consentirlo. Sabiendo que en realidad, deseé que ocurriera.

Quise contarte todo tantas veces... librarme en parte del peso de una mentira que no sabía si podría mantener, afrontar las consecuencias. Redimirme del remordimiento, evadir la culpa y aunque sólo viniera de mi, hallar la redención. Al fin y al cabo poco quedaba ya de la persona que fui para ti, de quien tú crees que soy.

Entonces tus ojos se clavan en los míos, y en el alma se siente la punzada de mil mentiras. Espero que tu mirada me acuse de algún modo, mientras dudo y cada segundo se hace eterno. No es así y en lugar de eso, respondes mi indecisión con una sonrisa y mi voluntad desaparece. No será hoy, tal vez nunca llegues a saberlo.

Encerraré mis demonios en mi interior, los enterraré en lo más profundo. Dejaré que tus labios deshagan, sin saberlo, el rastro que dejaron los suyos en mi, hasta que sólo en algún lugar de mi memoria quede constancia de que existieron, una vez.
Ya no será lo mismo, pero valdrá para mi si al menos uno de los dos sigue creyéndolo.

No te merezco, siempre lo supe. Pero soy egoísta y te necesito. Nos mentiré a los dos, sostendré este engaño por ser incapaz de asumir el daño que saberlo te causaría. Seguirás confiando en mi cuando yo haya dejado de hacerlo. Diré que no hay nadie más que tú y cuando sea necesario, volveré a susurrarte un te quiero. Aunque cada vez muera algo más de mi por no ser ya quien tú esperabas. Por fingir seguir siéndolo.
Por haberte sido infiel.






domingo 29 de marzo de 2009

Una sociedad mejor
























Hoy reflexiono sobre la sociedad en que vivimos. Su organización es demasiado compleja, y tal vez por eso la mayoría de los que la integramos no nos planteamos su funcionamiento de forma crítica. Lo primero que advertimos es que no podemos evitarla, no se nos da la opción de elegir. Desde que nacemos, sea en el lugar que sea, pasamos a formar parte de una u otra forma del entramado social que nos rodea, en todos los ámbitos de la vida.

A lo largo del tiempo, en distintas sociedades de todo el mundo se han producido cambios a través de los cuales alcanzaron el auge, evolucionaron, o entraron en declive y desaparecieron por completo. La sociedad es anterior a nosotros. Su funcionamiento fue regulado y sus reglas se asentaron mucho antes de que llegásemos a ella.

La búsqueda de un modelo de sociedad ideal ha sido perseguido desde hace mucho, con logros en forma de avances sociales, fracasos y enfrentamientos. Una sociedad que abarca inevitablemente tan diferentes estratos sociales difícilmente puede compartir la misma concepción de lo que es bueno o malo, deseable, o necesario. Debido a la variedad de puntos de vista y por su pluralidad, es obligado cuestionarse siempre los verdaderos intereses de quienes definieron la sociedad en que vivimos y los que la dirigen en cada momento.
Precisamente porque el ideal de sociedad para unos, pasa por ser realizable sólo a costa de otros.

En este sentido, llego a la conclusión de que todo el entramado social en el que estamos avocados a pertenecer, ha sido configurado meticulosamente en cada aspecto de manera que sea perpetuado. Esto es en cualquier caso algo evidente, las instituciones como tales tienen como principio básico de su propia definición la autoconservación, su permanencia a través del tiempo como requisito para su funcionamiento. Las instituciones, sean del tipo que sean, como marco de estructuración social, son reacias al cambio y a veces, actúan en su contra.
El hecho de que todas las estructuras sociales se hayan establecido basando su existencia en la reproducción continuada del modelo social vigente no me parece justificable, desde el mismo momento en que discrepo con su idea de sociedad. Cuando no se enjuician los propios fundamentos del sistema que condiciona nuestra vida, difícilmente podemos aspirar a algo mejor.

La democracia con la que definen la sociedad en la que vivo engloba unos principios, unos valores y unos derechos que no logro identificar. Su significado se ha distorsionado y retorcido hasta el punto de haber dejado de tener el mismo sentido. En defensa de sus ideales muchos, muchos lucharon y quedaron en el camino. Pero no creo que fuera éste el legado que ellos quisieron dejarnos. Al menos ellos tuvieron entonces algo en lo que creer.
Impropios son los logros de los que ahora evocan las virtudes de nuestra maltrecha sociedad y de esta falsa democracia.

No me siento identificado, no me siento representado, formo parte sin haber sido informado, y me veo obligado a desenvolverme, competir y producir para una sociedad en la que no creo, no puedo creer. Parece ser imposible nadar en contra de la corriente, mientras observo como a disidentes se les atribuyen conductas consideradas anti-sociales o anti-sistema, que son convenientemente criticadas, aplacadas y criminalizadas. La sociedad cuenta con sus propios medios para autopreservarse y defenderse de un cambio que no interesa a los que más se benefician de su corrupción, y por si fuera poco suelen ser éstos quienes además están a su cargo.

En lo más profundo de mí no puedo evitar sentir que hemos sido engañados, fuimos llevados a este punto sin nuestro conocimiento, sin consentimiento. Decepcionado por ser consciente de que yo también contribuyo, soy partícipe de esta mentira. Frustrado por no encontrar una sola posibilidad de cambiarlo.

Todo ha sido urdido con demasiada antelación, todo predispuesto y premeditado. Y así crecemos marcados por esta organización social, obligados a competir desde la escuela, educados para ser eficientes, productivos, para que un día podamos aspirar a un trabajo mejor pagado, unos días más de vacaciones al año, una televisión más grande, a que el euríbor y la gasolina bajen, que España gane el mundial... Los ideales de esta sociedad "moderna" giran en torno a la dualidad consumo-beneficio. Han reducido nuestra vida a eso y hasta han conseguido que la desigualdad, la injusticia, y tantas otras lacras sociales sean vistas como normales, inevitables, el precio a pagar por el bienestar común.
La realidad es que vivimos siendo esclavos de nuestra supuesta libertad, de nuestra propia forma de vida, y sin siquiera saberlo. Lo hemos aceptado, por asimilación, impuesto por la misma sociedad que dice promulgar la igualdad, los derechos, la educación... Mentiras para acallar conciencias. Mentiras que se suman a aquéllas con las que nosotros mismos tratamos de engañarnos.

El bipartidismo es promovido por todos los medios de comunicación, obviando a otros partidos políticos en los debates televisados. Siendo la piedra angular de esta democracia el derecho a voto cada 4 años, me parece aún más evidente la manipulación a la que somos sometidos constantemente desde todos los frentes.

Hace tiempo que dejé de ir a manifestaciones. Fue cuando empecé a ser consciente de su uso como instrumento político por parte de partidos en busca del voto o la foto. Fue cuando entendí que también forman parte de toda la organización social y que, como elemento de la misma, está conformada para soportar su impacto, disiparlo y asimilarlo. Esto se hizo evidente en más de una ocasión, cuando incluso cuando salimos a la calle como un todo, el mensaje fue ignorado. Nuestra voz se apaga demasiado rápido y nuestra indignación se olvida con el tiempo.

Pienso firmemente que un verdadero cambio de rumbo, pasa por crear una conciencia social "activa", que no se limite a comprender los acontecimientos sino que se comprometa a actuar por el cambio. La pasividad y el conformismo nos hace cómplices y a ese fin está dispuesta la sociedad actual. Los grandes cambios sociales suelen estar ligados a períodos convulsos en los que el conjunto de la sociedad se rebela en defensa de un ideal, un fin común. Los grandes cambios sociales no parten de la armonía entre opresores y oprimidos, sino que surgen de la insurgencia y la rebelión provocada por sus diferencias. Ojalá supiera y pudiera aportar algo más en esa causa.

Quiero creer que el verdadero cambio es posible si se reunen las condiciones que causen la primera chispa. Yo sólo espero que pueda propagarse y llegue a ser la llama que ilumine el camino hacia una sociedad mejor.
"No existe la libertad, sino la búsqueda de la libertad, y esa búsqueda es la que nos hace libres"

sábado 21 de marzo de 2009

Reflejos


A veces siento que hay un muro invisible entre nosotros. Algo que nos mantiene alejados al uno del otro, aunque estés a mi lado. Como si la distancia que nos separa creciese poco a poco hasta parecer insalvable, como si a pesar de cada intento por cambiarlo fuera creciendo, haciéndose aún mayor.

Nunca el silencio envolvió tantas palabras, ni tantos pensamientos contenidos. Fuímos acallando sentimientos, y sepultados, con el tiempo llenaron ese espacio entre los dos. Perdidos en un vacío interminable que ahonda en la herida y la hace más profunda.

Una vez compartimos inquietudes, promesas y sueños. Entonces creímos en ellos, y la voluntad de hacerlos realidad estuvo por encima de todo lo demás. Cuando bastaba una mirada o un gesto para leer en nuestro interior. Cuando pensamos que nunca acabaría, que nada podría llegar a separarnos a pesar de las dificultades.
Me pregunto en qué momento nuestros caminos cruzaron el umbral y se alejaron hasta acabar siendo tan distintos, cómo pudimos cambiar tanto.

Te miro y busco en tus ojos una señal, algo que me haga saber que sigues siendo la misma persona que antaño me inspiró y me lo dio todo. Aquella que significaba todo para mi.
Pero a través de este muro no consigo ver más que el reflejo de lo que fuímos, la imagen borrosa de lo que hubiéramos podido ser.

Las conversaciones se tornaron discusiones y las sonrisas, lágrimas. La incomprensión es otra forma de soledad que nos lleva a encerrarnos en nosotros mismos. Aprendí a aparentar mientras guardaba para mí la frustración de quien dejó de sentirse amada.

El dolor que cala el alma no cura con el paso de los años, tan sólo se alarga. Ahora intento salir adelante con lo que queda entero de mí misma, pero no encuentro las fuerzas ni a veces, la voluntad. Vivo a través de recuerdos de otros días en los que fuí feliz, que sin mi permiso se mezclan con aquellos que nunca conseguí llegar a olvidar. Y aunque me aferro a los que quiero y por ellos sigo, cuando nadie me ve no puedo evitar sentir que al final de mi vida, dentro de mí estoy en ruinas, sóla y perdida en este mundo.


Dedicado a mi madre, de quien he heredado mi capacidad para expresarme a pesar de no contar con su enorme sensibilidad. Es gracias a ella que puedo identificar todas esas emociones, que siento como mías e intento comprender al meterme en su piel, aunque se bien que difícilmente pueden describir todo lo que se lleva dentro de uno mismo. En esos renglones hay plasmados muchos más sentimientos que los que se pueden advertir a simple vista.

Para mi siempre fuísteis la noche y el día, dos formas de ser y de entender la vida practicamente opuestas. Quien siente profundamente y quien no encuentra la forma de demostrar lo que siente. Os doy las gracias a los dos por hacerme como soy.

Que en los peores momentos seamos capaces de recordar todo aquello que nos une, por encima de nuestras diferencias, de lo que nos separa. Que yo sepa escucharte y comprenderte siempre y no cometa los mismos fallos de los que me precedieron. Que pueda en cambio hacer mías sus virtudes y valorar cada instante que compartimos.

Que la distancia entre los dos cuando esté contigo nunca sea mayor que la que ahora nos separa, ni llegues a sentirte sóla estando junto a mi. Que un día al volver la vista atrás puedas sentirte orgullosa de mi y feliz por las decisiones que tomaste y la vida que tuvimos.

Que yo sepa, en mi vida, ser la persona que tú esperas de mi y no sólo un reflejo de mi mismo, de lo que pude ser, o del que fui.